La desvergüenza de un gobierno asesino

flotadelalibertad

Asco. Vértigo. Arcadas. Es tanta la indignación que siento ante la última bravata del ejército israelí que ya no voy a defender nunca jamás al gobierno de Israel. Y, por favor, que esto no me convierta en antisemita, ya que una crítica a un gobierno no es extensible a todo su pueblo, espero que se entienda porque ¿en qué cabeza cabe? ¿a quién se le ha ocurrido atacar un convoy de ayuda humanitaria? ¡La “Flota de la Libertad” acribillada a balazos!, ante la incredulidad de la opinión internacional. ¡Eso sólo lo hacen los terroristas! Sólo unos terroristas sin escrúpulos y sádicos son capaces de desintegrar las últimas oportunidades de ayuda exterior que se le pueden ofrecer a Palestina, y de paso hacer añicos la credibilidad de todo un país y un pueblo; el pueblo hebreo, el elegido según la Biblia… ¿qué pensará su Dios, allá en las alturas, de su pueblo elegido ahora?

Parece ser que, para protegerse, lo suyo es atacar a todo aquél que intente ayudar a tu enemigo, aunque sea a base de comida, medicinas, ropa y zapatos. ¡Hay que negar todo tipo de ayuda!, con el fin de que tu enemigo muera de inanición; ésa es la política exterior israelí para con sus vecinos palestinos. Y si no es así, que hagan el favor de explicarlo, porque en ésta ocasión tienen mucho que contar; al parecer, se les ha ido la mano, y en el ataque al convoy humanitario se han cargado a 16 activistas. Esto va a ser más difícil de tapar que la muerte de los jóvenes palestinos que arrojan piedras en Cisjordania. El ataque es de una vileza que hace recordar otros tiempos, varios lustros atrás, cuando los judíos las pasaban canutas mientras la comunidad internacional miraba para otro lado.

De importancia capital para el mundo occidental, y creadores del concepto de Dios que comparten las tres religiones más importantes del mundo (Abraham rezó al mismo Dios que comparten judíos, cristianos e islamistas), el pueblo hebreo ha sido víctima de numerosas tropelías a lo largo de su historia. Si dejamos aparte la improbable marcha bíblica que los llevó de Epipto a Palestina, lo cierto es que nunca se llevaron bien con sus vecinos, cualesquiera que fuesen. Sus raíces semíticas pueden explicar este hecho, y es que los pueblos semitas furon pueblos de guerreros indomables. Más tarde los judíos que vivían lejos de Israel, en Europa, fueron obligados a vivir en las juderías, una especie de apartheid medieval que tuvo mucha aceptación en España; algunos topónimos nos recuerdan éste hecho, como por ejemplo el de Montjuïc: “Monte de los judíos”.

Los Reyes Católicos los expulsaron de España, esa nación de naciones que los judíos conocían como Sefarad, so pena de muerte o de abjurar de su falsa religión. Así, de un plumazo, los mejores gobernantes que jamás hayamos tenido en España acabaron con la enorme riqueza cultural de esos hablantes judeoespañoles, que tanto hicieron por este trozo de tierra que empezaron a llamar patria. Fue el error más importante de Fernando e Isabel la Católica, a pesar de que un primer momento les obnubilaran las grandes riquezas que pasaron a sus manos, gracias a las expropiaciones que perpetraron contra los judíos y a todos aquellos que consideraron como judaizantes.

Sí. El pueblo hebreo ha sufrido enormemente. Pero eso no les da carta de libertad para andar pegando tiros a quien quiera ahora oponérseles. ¡Qué digo! Nadie se opone al pueblo judío; todas las rencillas quedaron atrás, y sólo algunos grupúsculos dementes los denigran por su cultura y sus creencias. Lo repito: esto no es una diatriba en contra del sionismo, esto es un artículo en contra de un gobierno asesino. Nadie se opone al pueblo judío, más concretamente al pueblo israelí. Pero todos nos oponemos a que usen su ejército contra sus vecinos árabes, y contra las ayudas humanitarias que intentan paliar la desesperación de los palestinos.

Supongo que si fuera judío sentiría una vergüenza terrible ante éste acto de ignonimia perpetrado por el ejército israelí, semejante a la vergüenza que siento como español por el juicio contra el juez Garzón. Pero lo que aquí es un acto de la derecha más recalcitrante para escarmentar a un juez problemático, allá es el acto de un gobierno legítimo que usa la fuerza bruta para escarmentar a un pueblo oprimido. No es ni siquiera comparable, la realidad es tan perversa que aún no sé lo que ocurrá con éste despropósito, en el momento en que escribo éstas líneas algunos países ya han mostrado su indignación por el ataque. Falta por ver si al menos el gobierno de Israel tendrá la decencia, dentro de su indecencia, de pedir perdón a las víctimas y al pueblo palestino que iba a recibir las ayudas. Algo me dice que no será así, porque el pueblo elegido últimamente no pide perdón ni ante su Dios.

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2 comentarios en “La desvergüenza de un gobierno asesino

  1. yo personalmente no apoyo ni a unos ni a otros porque pienso que las dos partes están piradas, pero lo que ha pasado encima demuestra que los israelís son muy poco inteligentes porque si alguien dudaba creo que con lo que ha pasado va a haber posicionamientos, por cierto a ver que dicen sus amiguitos los yanquis, un saludo

  2. Eso es cierto, las dos partes están piradas, pero una de las partes tiene uno de los ejércitos más preparados del mundo, la bomba atómica, el favor de la mayor potencia mundial y una opinión internacional que les perdona todo error con el fabuloso argumento de que cualquier crítica es antisemitismo. Los otros tienen, básicamente, piedras.

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